Okains Bay
Suerte la mía al dar con este lugar. Conocí a Louis y Angela, y me alojaron en su casa. Menuda casa. Colonial, danesa. Louis con sus vacas, y Angela cuidando de las plantas con las que mezclaba un delicioso pesto.
Rowandel homestead aparecía en algún número de una famosa publicación de viajes en su edición alemana. Así, el berlinés René Wirths, el pintor de bicicletas, también acudió. Agradable familia.
Las tardes, con la copa de vino blanco, contemplando la bahía, se esperaban.
Y bajando hacia el mar, guiando las piraguas, desembocaba un arroyo en otra playa más, de marea.









